BAILÓ AL PUNTERO CIPOLLETTI EN LINCOLN Y SIGUE DE RACHA
RIVADAVIA Y SU BALLET

El rojo a punta de goles, se hizo un picnic y sigue subiendo en la tabla de posciciones. Fué un contundente 3 a 1 sobre el puntero Cipolletti.
La gente vivió una tarde plena de felicidad. Se fué hinchada de fútbol, porque el equipo fue una ametralladora en el primer tiempo para perforar a Ruiz y sellar una victoria categórica sobre el otro líder del campeonato. Enrojeció sus manos aplaudiendo al chaqueño Barboza y su ballet, porque la actuación del delantero ayer mereció una catarata de ovaciones, como así también la de todo el equipo. Sigue firme su camino, sin apartarse ni un centímetro del curso triunfal que comenzó en Cambaceres. Además sigue sumando minutos a su ráfaga invicta y partidos a su peregrinar sin derrotas jugando en casa.
Rivadavia suma 30 unidades, atrás quedan Villa Mitre, Juventud y La Plata. Inmediatamente por encima del rojo se encuentran Huracán con 32 y Arroyo Seco con 31. El globo queda libre en la que viene, mientras que el de Santa Fé será el próximo rival del equipo de Lincoln.
Ratificar lo conseguido en casa y en tierras lejanas. Ponerle un grano más de certezas a una ilusión que quiere crecer despacio, pero que inconteniblemente no puede aminorar el ritmo. Tras el valioso empate en Puerto Madryn y la anterior victoria entre semana sobre el otro puntero de la zona, Rivadavia debía vencer en casa al tan complicado y armado Cipolletti para continuar con la despegada del fondo de la tabla.
Era sabido que este nuevo escollo para los dirigidos por Juan Carlos Pirez no sería nada fácil. Sin embargo no lo hizo parecer así, sobre todo en la primera etapa, momento en el que liquidaría el partido lléndose al descanso con un 3 - 0 a favor. El equipo de Pirez jugó el primer tiempo con todas sus luces encendidas. De la mitad hacia adelante fué una tromba. Y con eso marcó enormes diferencias frente a un rival que estuvo en prenumbras desde el arranque.
En los primeros 45', fué letal en el area albinegra . Y contó, como bonus, con la prescencia de un Barboza inspiradísimo armando una gran sociedad con Oscar Altamirano. Ambos jugadores fueron la pesadilla del fondo albinegro. El Chaco hizo su soñado debut, como titular, con la casaca albirroja, le sirvió un gol a Altamirano con un centro milimétrico y se hizo tiempo para anotar dos más en su cuenta personal.
Para el complemento se esperaba la reacción del equipo de Río Negro. Y así fue al comienzo de los segundos 45 minutos. Luego de que el rojo casi aumentara con dos cabezasos, el conjunto de la Patagonia intentó en cancha copar el mediocampo, así cortarle el circuito de juego a los de Lincoln e intentar lastimarlo por las bandas. Si bien Rivadavia mostraba movilidad en sus hombres de punta y en la inquietante gambeta del chaqueño, llegaba mucho pero no lastimaba y en los primeros minutos se preocupó más por lo que podía generar o lastimar el rival, que del daño que podía hacer si se decidía a meter el cuarto. Fué solamente al principio de la segunda mitad cuando se replegó y le cedió la pelota al rival que tibiamente se acercaba, en muestras claras de lo que aún debe corregir y que más allá de robarle sonrisas a Pirez en cuanto al resultado, también le quita horas de sueño en la preocupación.
Finalmente fué un toque de suspenso con el descuento de Weisser y nada más. Rivadavia lo manejó a su manera. Sufriéndolo en algunos lapsos del partdio pero quedándose con una victoria inobjetable.
El rival. Si bien hay que tener en cuenta que no pudo contar con el enganche Daniel Carou, quién junto a Prieto fuese un gran dolor de cabeza para todos nosotros en la anterior visita del cipo a Lincoln, lo del puntero fué bastante pobre. No fué el rival que se esperaba. Algunos arrestos de personalidad en un pasaje del segundo tiempo que le permitieron descontar, pero nada más. El rojo lo perdonó en el primero y en el segundo tiempo también. Fué 3 a 1 pero pudo haber sido peor para la visita.
Las claves del equipo. Una de las grandes virtudes que comienza a mostrar este equipo, es la paciencia, la tolerancia y la tranquilidad. Inteligente para madurar el encuentro y golpear en el momento preciso, ese espacio delicioso que se genera cuando el oponente baja la guardia y está propenso al nocaut. En grandes rasgos, así fue el encuentro de la tarde de domingo.Por eso este Rivadavia, va madurando ese aspecto de seguridad necesario para andar por el buen sendero. Pero de esta historia falta una parte importante, y estuvo en el trabajo de pretemporada. Nada es casual en la vida y mucho menos en el fútbol. Precavido, Pirez lo ensayó en cada práctica, se desgarró la garganta buscando el mejor concepto para indicarle a sus jugadores, perdió sus cabales en cada explicación, pero hoy se debe ir más que satisfecho por la tarea realizada por sus dirigidos. Este aprobado también va para usted, Juan Carlos.
¿Y por que nos ilusionamos?. Porque si bien en muchos pasajes del complemento, Cipo lo inquietó, sobre todo a partir del 1 - 3, nunca perdió la calma y se sostuvo en la gran labor de los hombres del mediocampo, comandados por Andrés Alonso para cortar y recuperar, y Zuñiga y Gho como dos zaetas por los costados del campo, llendo constantemente en busca del area visitante.
Porque hoy Rivadavia se pudo sostener en la seguridad de Beltramella que tranquiliza sus ansias y se muestra más seguro. Porque el fondo con Schiavi como abanderado secundado muy bien por Bassa y Franco, impidió cuanta idea creativa albinegra se cruzara por el césped.Porque encuentra en la confianza y motivación del cuerpo técnico el estímulo perfecto para que Alejandro Sepúlveda, que redondeó una jornada fantástica, se calce la pilcha de comandante para iniciar las jugadas de peligro hacia el arco rival. Y que el mismo Sepulveda, ante la envestida rival, se retrase unos metros para meter, recuperar y jugar, con la misma entrega y nivel.
No es casualidad. Los mimos de Pirez para con sus dirigidos lo hacen posible y eso se nota. Porque Collman se siente importante y encima le toca jugar. Porque también Alsina y Le Pors se sienten una pieza de peso aunque lo vean de afuera e ingresen para aguantar y terminar de liquidar un partido. Porque todos entienden del lugar que ocupan y de lo que pueden ofrecer, sin caras de fastidio, sin problemas de cartel. Porque el Rojo nuevamente está conservando la unión del grupo, esa de los abrazos interminables en cada grito de gol, la de los gestos improvisados para expresar esa alegría; el festejo entre los suplentes también confundidos entre brazos por sus compañeros que juegan y convierten. Se percibe. Todo Rivadavia va detrás de un mismo objetivo.
Y en esa planificación, cuando el tanque de arriba no puede convertir se desloma para recuperar la pelota y ayudar al equipo. Entonces Oscar Altamirano persigue desesperado a sus marcadores para quitarles el balón y entorpecer su salida. Por eso baja unos metros, roba en mitad de cancha y sale disparado a meterse en su hábitat natural: el area . Así su sacrificio encuentra el premio esperado. Y también, la joyita de la tarde, Emanuel Barboza, que hizo un surco en el lateral izquierdo de la defensa visitante, gambeteando cuanta pierna se le cruzara y buscando la cabeza del nueve para abrir el marcador. Y cuando no lo vimos por la banda izquierda, estaba donde debe estar, debajo del arco para prolongar la ventaja empujando a la red una pelota sucia que ronda la línea de gol tras una floja respuesta de Ruiz. Y luego recupera un rebote con la cabeza y corre a enfrentar al arquero para definir fantástico, de zurda y al primer palo, sellando la historia y probándose el traje de goleador él también. Uno para todos, todos para uno.
Nos ilusionamos porque el equipo es ambicioso. Porque nunca se da por vencido y tiene sed de más. Porque encontró el hambre en los pies del Barboza; y la generosidad también, ¿por qué no? Señor, para habilitar a su compañero de ataque y seguir festejando. Porque justamente Altamirano también entendió el juego que le propone su compañero y con su gol sumado se empeñan casi conspirando en darle más trabajo al técnico a la hora de elegir los delanteros.
Porque sabés que si un jugador pierde la pelota es porque que la pide, y también sabés que si la pierde la intenta recuperar.
Porque le bastó tan sólo 45 minutos de conexión a 220 para cerrar un partido complicado desde la previa. Porque por pasajes, tenías la seguridad ganadora de que no te podían vulnerar. Porque se suman mucho más buenas que malas y en esas buenas están las grandes cosas de este equipo. Y créalo, todo eso suma.
Porque otra vez se trabajó inteligentemente el partido y se cambió por fútbol la desesperación rival y en el negocio, el superávit siempre dio para el local.
Porque de esta forma lo bueno se queda a vivir cerquita de uno. Porque la ilusión muda sus pertenencias a cada escalón, silla o butaca del Complejo Deportivo.
En la danza del festejo en abrazo perpetuo de gol, hoy Rivadavia le saca brillo a la pista. Aún quedan muchas piezas por transitar, mientras por la tarde del domingo, estuvo bailando por un sueño. Y frente a Cipolletti de Río Negro nada menos.
En este comienzo de 2008 los resultados le dan la mano al trabajo y el trabajo pide tranquilidad y más trabajo. Los números estadísticos se van rompiendo ante un equipo que demostró que está para cosas importantes con tiempo y más trabajo. Hoy, en el reino de las redundancias, el rojo vuelve a dar que hablar, pero siempre teniendo en claro su principal objetivo de permanecer en la categoría antes de ilusionarse con algo más. Rivadavia es cosa seria y comienza a llamar nuevamente la atención.